18 nov 2011

Iniciaron obras para remediar El Cuadrado

La Voz del Interior (18/11/2011)
Iniciaron obras para remediar El Cuadrado



La Provincia reconoce haber generado un daño tras la pavimentación del camino que une Sierras Chicas con Punilla. Aportará 20 millones para minimizarlo.
El Camino del Cuadrado, que une las Sierras Chicas (Río Ceballos) con Punilla (Valle Hermoso-La Falda) tuvo un fuerte impacto. Inaugurada este año su traza asfaltada, dos regiones turísticas quedaron comunicadas en forma directa, facilitando y acrecentado el movimiento entre ambas. A pocos meses de terminarse, el nutrido tráfico por el pintoresco trazado serrano muestra su utilidad.
Pero si de impactos se trata, hubo también uno negativo: el ambiental. En ese marco, es llamativo que –por primera vez en Córdoba, después de una obra pública de envergadura– el propio Estado haya reconocido el daño ecológico producido. Y que además, haya aportado recursos para intentar remediarlo.
Hubo una razón que pesó más que otras: buena parte de los reclamos fueron planteados a la Provincia por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), por el impacto visible sobre la reserva natural Vaquerías, que le pertenece.
Apenas inaugurada la obra, la UNC logró firmar un convenio con Vialidad Provincial, que se comprometió a ejecutar tareas de remediación en toda la traza. En aquel megaacuerdo, también se convalidó la apertura de la calle Chacabuco hacia la Universidad y la construcción, a cargo de la Provincia, de un Planetario, que estará en el Parque Las Tejas.
La nueva ruta costó unos 140 millones de pesos. Pero 20 millones más se destinan ahora a esas tareas de recuperación ambiental. La cifra da cuenta de la magnitud del impacto.
Qué se hace. El biólogo Gustavo Reati es uno de los encargados por la UNC para dimensionar el impacto y hacer el seguimiento de las reparaciones en marcha.
Reati apuntó que los principales inconvenientes se produjeron en el tramo más cercano al valle de Punilla, donde –“por razones que no tenemos definitivamente claras”, dijo– se varió la traza original del proyecto: en vez de bajar hacia La Falda, la ruta desemboca en su vecina Valle Hermoso, atravesando un sector que demandó un mayor movimiento de tierra.
“Se hizo pasar la ruta por un área de falla, erosionable, que tiene un basamento rocoso que produce deslizamientos de rocas y sedimentos”, señaló Reati, al participar del reciente Congreso Regional de Bosques Nativos y Recursos Hídricos, en Río Ceballos.
Según citó, la obra preveía un movimiento de 365 mil metros cúbicos de tierra, que con el cambio de trazado al final fueron 1,2 millones. “Buena parte de esas tierras terminaron deslizadas hacia las laderas de los cerros”, precisó.
Para la reserva Vaquerías, un predio de 400 hectáreas en esa zona, declarada “área natural protegida”, que preserva el ecosistema serrano casi intacto y en el que la UNC tiene un hotel para su personal, ese deslizamiento de escombros representó un serio problema.
El daño más visible y reclamado desde Vaquerías fue el generado por los taludes de tierra, que sin cubierta vegetal fueron arrojando sedimentos sobre el arroyo que la atraviesa, que bajó su caudal. Además, casi taparon un pequeño dique del que se abastece de agua el hotel universitario.
“A la vez, la alteración de los suelos impiden en algunos sectores la captación del agua, degradando esa cuenca hídrica”, acotó Reati. Además, se relevaron impactos sobre la fauna del lugar.
El acuerdo con Vialidad Provincial permitió diseñar obras de remediación, que están en ejecución ahora. Incluyen la construcción de gaviones para evitar erosiones de suelo suelto en las laderas; el retiro de sedimentos ya acumulado sobre arroyos, y tareas para evitar la inestabilidad que se observa en laderas de cerros desmontadas o modificados para la ruta.
Además, Vialidad se comprometió a una reforestación con especies nativas de todos los bordes de la nueva ruta y sectores desmontados.
“Algunos de esos trabajos están casi culminados, otros empezados y algunos pendientes. En general, se ha avanzado con la remediación, aunque tenemos algunas dudas sobre si lo que propuso la Provincia para estabilizar los taludes más comprometidos será suficiente. Por eso pedimos un estudio complementario”, apuntó Reati.
“Una remediación total que vuelva las cosas al original resulta ya imposible. Lo que se está tratando de lograr es al menos una remediación aceptable”, apuntó el biólogo.
La duda es si esta inédita experiencia de reparación ambiental tras una obra pública hubiera sido posible si el reclamo, en vez de haber sido planteado por una institución como la UNC, se hubiera limitado a vecinos o instituciones.

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Que las laderas de suelo suelto vuelvan a ser verdes

Un operario, manguera en mano, tiñe de verde taludes y laderas más degradadas a la vera ?de la nueva ruta del Cuadrado.
No es que pinta para que parezca verde lo que no lo es. En realidad, la tarea es parte del trabajo de remediación ambiental ahora encarada. Se llama hidrosembrado y consiste en la aplicación de semillas de pasturas, mezcladas con aserrín y líquido, para que adhieran sobre el terreno. El color verde es para identificar dónde fue ya aplicado. La pastura debiera ayudar a evitar una mayor erosión de los suelos. Luego, la promesa es sumar allí forestación nativa.
La obra para la nueva ruta, de casi 35 kilómetros, fue iniciada en 2005 y terminada ?en 2011.

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