27 feb 2011

Basura y fuego, souvenir de los turistas

Día a Día (27/02/2011)
Basura y fuego, souvenir de los turistas

El aluvión de visitantes que llega cada año a las sierras y localidades turísticas tiene su rédito económico, pero también su pérdida ambiental. Y la responsabilidad es sólo para los de afuera.
Cada año visitan la provincia de Córdoba alrededor de un millón de turistas. Eso supone una inyección de ingresos millonaria, que deja “parados” a los comercios de las sierras por el resto del año. Sin embargo, tanta presencia humana en muchos sitios naturales, tiene su impacto: basura, incendios y perjuicio de los recursos hídricos cordobeses.
“El fuego y la basura son generados por una carga excesiva de visitantes a los puntos turísticos”, enumera Darío Manea, responsable de la gestión de Áreas Protegidas de la provincia, como las consecuencias más visibles.
En Córdoba hay un parque nacional y 14 áreas protegidas, algunas muy cerca de los centros urbanos y con acceso a bajo costo o gratuito, lo que genera cada año importantes daños en la naturaleza.
La ley 9856, que fue sancionada a fines de 2010 propuso crear el Registro de Visitantes de Zonas de Riesgo, con el objeto de controlar el acceso y evitar también accidentes generados por la imprudencia.
“Para nosotros es primordial controlar la carga de visitantes en el Cerro Colorado, Parque Dique La Quebrada y en el Cerro Champaquí”, aseguró el funcionario provincial.
En la reserva de La Quebrada ingresan cada verano 100 mil visitantes. Por eso este año La Secretaría de Ambiente firmó un convenio con la municipalidad de Río Ceballos para controlar y ordenar las actividades que estos desarrollen; entre otras cosas, se entregan bolsitas de residuos a para que sean devueltas con la basura generada, al dejar la zona.
“Por ahora nos cuesta. Hemos visto bolsitas tiradas, pero aproximadamente el 50 por ciento regresa con su basura. A eso queremos implementarlo tanto en el Champaquí como en el Cerro Colorado”, dice Manea, el funcionario de Áreas Protegidas.
El doble de basura. Pero también las principales ciudades que viven del turismo soportan luego sus vaivenes. En Villa Carlos Paz durante la temporada estival se generan alrededor de 250 toneladas diarias de basura, contra las 110 ó 120 que se producen el resto del año.
La limpieza de la ciudad está cargo de una concesionaria privada y la de las márgenes del Lago San Roque, de otra empresa, que refuerza horarios y personal en estos meses, indicaron desde el área de Higiene Urbana del municipio serrano.
También en Punilla, el cauce del río San Antonio, suele verse agobiado. “La vera de los ríos y lagos, son las más críticas y las zonas de caminatas a la montaña, allí queda bastante desordenado el lugar”, relata Juan Carlos Ferrero, titular de la Asociación de Amigos del río San Antonio (Adarsa).
Ferrero atribuye estos problemas a la falta de campañas que promuevan el cuidado de la naturaleza: “En algunos caso, no en todos, el turista viene a respetar y parece que acá promocionamos para que no respete. Somos un mal ejemplo, yo diría”.
Economía versus recursos. José Vélez, de la Asociación de Protección al Ambiente Serrano (Aproas), en Santa Rosa de Calamuchita, se queja porque “para las gestiones municipales o comunales, la gestión ambiental no es un tema para analizar”, y agrega: “No hay una política, no hay una conciencia y no hay proyectos que hagan al manejo de los recursos que son la base del turismo: el paisaje, la calidad del aire, y los recursos hídricos”.
“Eso trae como consecuencia que no hay control sobre los efluentes. Hoy hay mucha carga orgánica que se deriva hacia el río (Ctalamochita) sin ningún tipo de control. Y obviamente tampoco hay educación para el turista. Este año particularmente se ha notado en la gran cantidad de basura arrojada en las rutas, cosa que en años anteriores no había sucedido”, agrega Vélez.
“Se sigue apostando a desconocer las variables del ambiente sobre la economía. Pero cuando nos quedemos sin agua, las cabañas van a estar vacías”, reflexiona.

¿Quién se encarga de limpiar?
La Secretaría de Ambiente encabezó algunas campañas este año, como la limpieza de perilago y fondos del Embalse Río tercero. Pero los municipios y comunas son en general los encargados y quienes tienen poder de control sobre los licenciatarios privados de alojamientos y balnearios.
Volviendo a los ejemplos mencionados, según Aproas, en Santa Rosa de Calamuchita “los concesionarios de los balnearios en ríos no hacen mucho por crear la conciencia, pese a que el mejor río es el que no se ensucia”.
En Carlos Paz, está prohibido por ordenanza repartir folletos que puedan ensuciar la ciudad. Los amigos del Río San Antonio también ponen lo suyo, con campañas y trabajo voluntario en comunas pequeñas que rodean la cuenca.

Conciencia desde afuera
En Santa Rosa de Calamuchita reconocen que los últimos años crece una luz de esperanza porque “muchos turistas tienen una conciencia muy importante” sobre el ambiente. “Pero no porque localmente haya educación, sino porque vienen ya influidos por los medios de comunicación u otras cosas”, apunta el arquitecto Vélez, de Aproas.
“Por lo que yo vi, el turista cada vez está dándole más importancia al cuidado del ambiente. Si vos le facilitás los medios, en este caso, entregarle la bolsita, diciéndole que no encienda fuego, bueno, algunos cumplen y otros no, pero creo que insistiendo, en un par de algunos años va a ser ejemplificador”, reconoce Manea, que maneja el resguardo de las áreas naturales de la provincia.

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