1 feb. 2009

Hoy a las 20 comienza el servicio de Crese

La Voz del Interior (01/02/2009)
Hoy a las 20 comienza el servicio de Crese



La empresa municipal arranca con 83 camiones. No habrá cambios respecto de los horarios que debía cumplir Cliba.
Llegó el día del debut. Hoy, a las 20, la empresa Córdoba Recicla Sociedad del Estado (Crese) pondrá en funcionamiento su servicio de recolección de residuos domiciliarios, barrido de calles y enterramiento de la basura de la ciudad de Córdoba.
La empresa municipal inicia su prestación con una flota de 83 camiones recolectores: 19 cero kilómetro comprados a las empresas Econovo y Scorza, 46 alquilados a Cliba y 18 alquilados a Econovo.
Crese sucede en el servicio de higiene urbana a la empresa Cliba, que abandonó la prestación anoche, tras 22 años. En las últimas semanas, el relajamiento de su actividad de retiro de bolsas con residuos y limpieza de baldíos y basurales produjo una notable acumulación de basura. Ayer, desde numerosos barrios, se denunció la falta del servicio diurno, por lo que el primer día de actividad de la nueva empresa será muy intenso.
El presidente de Crese, Eduardo García, confía en que a mediados de febrero el servicio de higiene urbana operará con 100 camiones. Para eso falta que en los próximos días lleguen los 17 camiones cero kilómetro que Econovo y Scorza aún deben entregar a la empresa municipal.
Para desarrollar su servicio, Crese dividió a la ciudad en dos áreas de recolección: una diurna y otra nocturna.
La recolección diurna tendrá 61 rutas por semana y se realizará en los barrios que están fuera de la Circunvalación y en otros próximos a esta avenida, de lunes a sábado, de 7 a 15.
La recolección nocturna abarcará 65 rutas y comprenderá los barrios cercanos a la zona céntrica y tradicionales, de domingo a viernes de 20 a 3 (excepto los lunes que se hará de 22 a 5).
El Centro y Nueva Córdoba son considerados como "área especial". Tendrán un servicio reforzado desde mañana, con nueve camiones nuevos que recorrerán seis rutas. Habrá tres turnos de recolección de basura: matutino, vespertino y nocturno.
El director técnico de Crese, Eduardo Bianqui, comentó que se irá analizando con el correr de los días cuántos camiones hacen falta para estos trayectos. "Quizá no se utilicen todos los camiones porque durante la semana hay menos generación de basura", explicó.
Bianqui dijo que se intentará recoger "toda la basura posible" con los 83 camiones disponibles. Confesó que durante los primeros días Crese deberá esforzarse para coordinar acciones y logística para brindar el servicio de la mejor manera.
Las autoridades de Crese estarán en contacto telefónico permanente con los directores de los CPC, a quienes se instruyó para que informen sobre el funcionamiento del servicio, a los fines de introducir cambios.
Además de 83 camiones compactadores, la flota inicial de Crese incluye grúas, camionetas, motobarredoras, vehículos livianos y maquinaria hidráulica y vial para el enterramiento de la basura en el predio de Potrero del Estado, entre otros equipos.
En relación con los basurales, ya empezaron a erradicarse (por ejemplo, el de barrio General Savio, la semana pasada) por iniciativa de la Provincia. Se sacarán unos 18. No obstante, Crese también comenzará a higienizar basurales más adelante.
Campana de largada. Hoy a las 20, cuando salga el primer camión recolector de Crese desde la base de Circunvalación, no habrá un acto formal de presentación de la empresa. Estará presente el intendente Daniel Giacomino y otras autoridades de la Municipalidad de Córdoba, además de miembros del Sindicato Único de Recolectores de la Basura de Córdoba (Surbac).
El municipio recuerda que las denuncias por falencias del servicio de higiene urbana pueden efectuarse al 105 (Emergencia Ambiental). Desde mañana, este servicio telefónico se reforzará y permanecerá habilitado hasta que Crese disponga su propio call center.

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Un desafío de 1.200 toneladas diarias

Desde hace unos meses, casi la mitad de los residuos termina en basurales a cielo abierto. Si Crese logra apropiarse de las 1.200 toneladas de basura que cada día generan los cordobeses antes de que los propios frentistas o los carreros los tiren en descampados, la ciudad se verá más limpia. Ese sería apenas el punto de partida para una empresa que se puso por nombre Córdoba Recicla.
Los camiones están listos, el Sindicato de Camioneros decretó que los recolectores estarán dispuestos pese a que se demorará el pago de las indemnizaciones y la Nación aportará los recursos necesarios para reducir la deuda con Cliba, de modo que el alejamiento del Grupo Roggio luego de 22 años de servicio no suponga una guerra de bolsas de basura en las calles de Córdoba.
Contra casi todos los pronósticos, Córdoba Recicla Sociedad del Estado (Crese) comenzará a juntar la basura esta noche y la gestión del intendente Daniel Giacomino quedará atada a la suerte de esta empresa municipal que nació de un fracaso mayúsculo: el de la licitación a través de la cual la Municipalidad de Córdoba intentó imponer un servicio de recolección y tratamiento más ambicioso que el actual.
Las expectativas bajaron de manera abrupta. Muy lejos de aquellas promesas de separación domiciliaria de la basura, disposición en contenedores, recolección diferenciada y aprovechamiento de los residuos valiosos a nivel económico y ambiental, hoy los cordobeses esperan apenas lo mínimo: que los camiones de Crese les lleven la basura y que los residuos terminen enterrados en Potrero del Estado y dejen de alimentar basurales a cielo abierto en los barrios.
Los habitantes de la Capital generan unas 1.200 toneladas de residuos sólidos cada día. Según las cifras del municipio, en los últimos meses apenas la mitad de esa basura fue recolectada en tiempo y forma por los camiones de Cliba. Al resto, se lo junta periódicamente del centenar de basurales a cielo abierto que constituyen uno de los problemas ambientales más graves de la Capital.
Por estos días, con recursos aportados por la Nación, el municipio inició un trabajo de erradicación de los 20 basurales más grandes. La paradoja es que la licitación fue ganada por Cliba, que cobrará unos cuatro millones de pesos por eliminar esos basurales que se formaron por las deficiencias del servicio de recolección que hasta ayer estuvo en sus manos.
Es un ejemplo cabal de lo mucho y lo mal que gastó la ciudad en limpieza en los últimos años, para terminar tapada por la basura y sin poder afrontar los costos del servicio.
Apropiarse de esas 1.200 toneladas diarias de residuos es el gran desafío inmediato de Crese: si logra cargarlas en los camiones antes de que los propios frentistas o los carreros las lleven a los basurales, la ciudad se verá más limpia. Para Córdoba sería un verdadero logro, pero en términos de gestión ambiental es apenas un punto de partida.
Sería ridículo que una empresa que se puso por nombre Córdoba Recicla siga enterrando basura a lo bruto, sin poder discriminar siquiera entre escombros y restos de comida. En el mundo hay ciudades enteras que se iluminan con la energía obtenida del tratamiento de la basura y en Argentina se multiplican las experiencias de separación domiciliaria, paso inicial para cualquier política que apunte al reciclaje. Crese todavía no puso fecha para nada de esto, porque todos los esfuerzos municipales estuvieron destinados a la titánica tarea de reunir camiones, personal y equipos sin tener recursos.
Con medio peso. No es casual que la ruptura definitiva entre Giacomino y Luis Juez, y el pase abierto del intendente al kirchnerismo puro, hayan ocurrido en la semana previa a la puesta en marcha de Crese: la empresa no arrancaba sin la promesa nacional del envío de 20 millones de pesos –los fondos irán a Cliba, para que pague las indemnizaciones– y tampoco sin la venia de Hugo Moyano, jefe de la CGT, aliado kirchnerista y padre de Pablo, quien dirige Camioneros y dicta toda decisión que en Córdoba adopte el Sindicato de Recolectores (Surbac).
Más allá del sismo en el partido que gobierna la ciudad y del nuevo enrolamiento político del intendente, desde hoy a la administración Giacomino deberá demostrar a través de Crese si tiene un resto de capacidad de gestión. Los márgenes son muy estrechos: la ciudad no resiste más suciedad y las cuentas municipales no admitirán de ningún modo que la empresa de la basura arroje resultados similares a los Transporte Automotor Municipal, la deficitaria sociedad del Estado que explota un tercio del servicio de colectivos.
Y después vendrán los verdaderos desafíos: que Córdoba recicle y que tratar la basura no sea sólo mudarla al enterramiento que padecen los vecinos de Bouwer.
La discusión entre quienes defienden el servicio privado y quienes reivindican la prestación estatal parece esta vez más inconducente que en otras ocasiones: Córdoba no logró resolver de manera sustentable el problema de la basura durante los 40 años en que el servicio fue privado. Nada garantiza tampoco que la municipalización sea la solución. Ni parece razón suficiente para presagiar otro fracaso.

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Pasado, presente y futuro incierto del tratamiento



En lo inmediato, Crese seguirá enterrando toda la basura en Bouwer, como ocurre desde principios de los años ‘80. Antes, se quemaba.
La empresa Crese no sólo deberá afrontar la recolección de los residuos en la ciudad de Córdoba: también deberá gestionar su tratamiento y disposición final. Con la idea del reciclado descartada en el corto y mediano plazo, Crese sólo se dedicará a enterrar los desechos en el predio sanitario de Potrero del Estado.
De esta manera, dará continuidad a ese sistema de tratamiento, que comenzó a utilizarse a principios de la década de 1980. El enterramiento es una técnica que está siendo dejada de lado en las principales ciudades del mundo, en las que se apunta principalmente a la recuperación de la mayor parte de los residuos generados.
Pero la historia del destino final de la basura cordobesa pasó por diferentes etapas, casi siempre caracterizadas por la desidia de las autoridades municipales. Desde su fundación, los residuos eran arrojados en las barrancas del arroyo La Cañada.
Luego comenzaron a ser tirados en los terrenos del actual barrio Observatorio. A medida que la ciudad crecía, se habilitaban nuevos basurales a cielo abierto, sobre todo en los cañadones ubicados hacia el este, desde la Bajada Pucará hasta el camino a Monte Cristo.
Hacia la segunda década del siglo XX, se habilita un horno crematorio en barrio Observatorio. Las instalaciones estaban en lo que hoy es la plaza del lugar. En 1960 se inaugura otro horno, de mayor capacidad, en Villa Belgrano. Los residuos eran separados, y los materiales reciclables los vendía el municipio. Al resto se lo incineraba, y las cenizas también eran comercializadas para la elaboración de abrasivos de limpieza.
Los hornos se cierran en la década de 1970, y se habilita un enorme basural a cielo abierto en los predios ubicados a la altura del actual barrio Nuestro Hogar III, al sur de la ciudad. Además, la ciudad contaba con otros seis terrenos en diferentes puntos habilitados para recibir los residuos urbanos.

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